Capítulo I

APROXIMACION TEORICA

Foto:Carlos Mendoza

El mercado: sitios y mecanismos

El mercado se puede definir como el ámbito o lugar donde operan las fuerzas formativas de los precios (la oferta y la demanda). En este sentido se habla de sitios de mercado como los lugares donde ocurren los intercambios, donde entran en contacto los oferentes y demandantes de bienes y servicios con el objetivo de comprar y vender.

Desde otro punto de vista, el mercado también se define como el mecanismo por medio del cual los compradores y los vendedores determinan conjuntamente los precios y las cantidades de las mercancías que se intercambian. Desde esta perspectiva, en la cual la Ciencia Económica ha profundizado a través de la Microeconomía, los mecanismos del mercado constituyen aspectos de los sitios de mercado.

Definir las diferencias entre los sitios de mercado (marketplaces) y los mecanismos de mercado (market systems) es muy importante para distinguir lo puramente económico de las demás manifestaciones culturales de las comunidades indígenas, que han institucionalizado el día de mercado como elemento esencial de su cultura, entendiendo integralmente el concepto de cultura. De esta forma se facilita la identificación de los aspectos políticos, religiosos y sociales, que intervienen en dicha institución.

En opinión del antropólogo Alexander Moore, los "sitios de mercado no se deben confundir con un sistema de libre mercado, donde los precios son regulados por las leyes de la oferta y la demanda." Para él, los sistemas de mercado son conceptos analíticos de los economistas donde se entiende a los campesinos como agricultores capitalistas (agribusinesses). En contraste, los sitios de mercado, los cuales surgieron muy tardíamente en la historia de las civilizaciones, son lugares neutrales y seguros donde, originalmente, los mercaderes estatales comerciaban, o donde los campesinos de comunidades vecinas intercambiaban sus productos con otros. Para Moore, la diferencia fundamental entre los mercados capitalistas y los tradicionales marketplaces está justamente en que el origen de estos últimos es el balance de reciprocidad entre extraños, es decir que son lugares diplomáticos, donde a las leyes de la oferta y la demanda nunca se les permite que tengan un efecto total. Esto se refleja en la estabilidad de los precios bajos de los mercados antiguos debido a la fuerte ideología política y el intercambio recíproco que en ellos prevalecía. El efecto político, señala Moore a manera de ejemplo, lo ilustra Aristóteles en su tratado de economía donde declara que los intercambios en los sitios de mercado eran determinados por el status del comerciante: el hombre importante y de alto rango debía pagar menos que el hombre de bajo rango, lo cual sería una ideología anti-mercado. En este sentido, Moore argumenta que tanto los antiguos imperios, como los gobiernos mercantilistas de la Europa del siglo XVI y los Estados Benefactores contemporáneos, frecuentemente intervienen los mecanismos de la oferta y la demanda en los sitios de mercado. Por otro lado, el sistema de precios para los factores de producción no es operativo en las comunidades campesinas de hoy, pues a criterio de Moore, el precio de los productos agrícolas no refleja los costos de la tierra, el trabajo y el capital. Los antiguos patrones de tenencia del trabajo y de la tierra, y los sistemas comunitarios políticos y rituales, son impedimentos en la compra y venta de los factores de la producción. El trabajo generalmente es doméstico, por lo que no se paga con salarios. La tierra está ligada inextricablemente a la familia, al linaje o a los títulos comunales, por lo que su tenencia continúa bajo los viejos patrones. Incluso, en las comunidades campesinas están poco acostumbrados a realizar préstamos para invertir en capital físico; si prestan dinero a un amigo o pariente para que haga frente a una crisis, bajo el principio de reciprocidad, el préstamo será cobrado sin intereses. Sin embargo, Moore reconoce que donde el mercado regulado por el sistema de precios, las burocracias legales y el sistema industrial han operado por varias generaciones, los productores de alimento dejan de ser campesinos y se convierten en agricultores capitalistas. En el caso de América Latina, considera que los campesinos sobreviven dentro de Estados capitalistas como conglomerado para la reserva de mano de obra.

El aporte de Moore es importante porque revela que los mecanismos de mercado no operan en forma aislada de los elementos culturales propios de cada sociedad, localizada en determinadas coordenadas de tiempo y espacio. Su distinción entre el campesino y agricultor capitalista no se fundamenta tanto en la existencia o no de relaciones mercantiles, o de propiedad sobre los medios de producción; sino en el peso relativo que el sistema de precios tenga en dichas relaciones. En este sentido, parece que el concepto de lugar o sitio de mercado es más amplio que el de mecanismo de mercado, pues incluye los elementos culturales dentro de los cuales está funcionando el sistema de precios.

Sin caer en el relativismo cultural, ni en una supuesta heterogeneidad lógica (o polilogismo racista), parece evidente que los fenómenos económicos ocurren dentro de marcos culturales específicos donde existen diversos sistemas de valores, de organización política y social, de ideología y tecnología, que afectan el comportamiento de las personas.

La economía es un elemento más de la cultura y, por lo tanto, está subordinada a ésta. El ser humano no es simplemente un homo oeconomicus, es una persona que interactúa necesariamente dentro de una cultura. Por lo tanto, parece incorrecto afirmar que "el mercado es supremo y que sólo él ordena la totalidad del sistema social y le da sentido y significado." Posiblemente, "el mercado es el más importante cuerpo social", pero concluir que "la relación de intercambio es la relación social por excelencia" parece exagerado. Tales afirmaciones de supremacía del mercado sobre las relaciones sociales parecen justificar su dictadura. Sin embargo, seguramente en el futuro, gracias a la misma evolución de las culturas, se le dará al mercado su justa dimensión, como se ha hecho otra institución cultural que predominó durante siglos: la religión.

Los sitios y mecanismos de mercado no son un fenómeno exclusivo de la sociedad occidental - capitalista. Por el contrario, la mayoría de sus elementos se encuentran en todas las culturas. Muchos de los principios fundamentales de los mecanismos de mercado son, por lo tanto, de carácter universal. Pero, cuando se hace referencia al mercado indígena, la palabra indígena no es simplemente un adjetivo calificativo que denota un mayor o menor grado de desarrollo, o un gentilicio que se refiere a la presencia mayoritaria de población nativa en el intercambio que se realiza en determinado lugar. Se puede hablar con propiedad de mercado indígena, como un fenómeno cultural diferenciado del mercado occidental, porque es una institución propia de la cultura maya, donde se entrelazan elementos universales de los mecanismos de mercado y componentes particulares de dicha cultura.

Al estudiar la economía indígena de Guatemala, Sol Tax concluye que ésta "puede caracterizarse como una economía monetaria organizada con las casas individuales como unidades de producción y de consumo, con un mercado fuertemente desarrollado, el cual tiende a ser perfectamente competitivo."

La afirmación de Sol Tax referente a lo perfectamente competitivo del mercado indígena se fundamenta en un interesante análisis donde muestra que el mismo cumple con los requisitos de ser atomizado, abierto, libre y basado en una conducta racional:

"a) está atomizado, desde luego, porque los compradores y los vendedores lo son en pequeño (ninguno de ellos es capaz de afectar el mercado) y actúan independientemente unos de otros. Es característico que un grupo de pequeños vendedores de mercancías idénticas (por ejemplo, manojos iguales de cebollas) se instale unido en el lugar del mercado y compita por el dinero de un número de compradores independientes, igualmente pequeños [...]

b) es abierto, porque no hay restricciones que impidan el ingreso de nuevos competidores al mercado, ni el retiro de los antiguos [...]

c) relativamente, el mercado es muy libre, porque los precios son establecidos por el libre juego de la oferta y la demanda casi sin ninguna regulación autoritaria [...]

d) se dice que una unidad de decisión económica actúa racionalmente cuando su objetivo es llevar al máximo una magnitud [...] al tenor de esta definición las casas acerca de las cuales escribo actúan racionalmente."

En esa misma línea es necesario descubrir cuáles son los elementos que el mercado indígena comparte con el sistema de mercado, para la asignación de los recursos y, al mismo tiempo, diferenciar cuáles son los elementos culturales (no - económicos).

wb01469_.gif (667 bytes) Regreso a la anterior

wb01470_.gif (795 bytes) Inicio

wb01471_.gif (653 bytes) Camino a la siguiente