¡CYBERSOLIDARIDAD!

 Propuestas Alternativas y Pensamiento Crítico

Lo que les hacen a estos hombres se lo hacen a Dios

Durante la década de los 80's la madre Teresa de Calcuta visitó el pabellón de muerte de la muy conocida prisión de San Quintín, en las afueras de San Francisco, California. Después de conocer a varios hombres condenados a la pena de muerte, la madre Teresa comentó: "Lo que les hacen a estos hombres, se lo hacen a Dios."

Las palabras de la santa de Calcuta no nos deben de sorprender demasiado, porque ella no ha dicho nada más de los que Jesús ya dijo hace casi dos mil años: "Yo estuve en la cárcel y me fueron a visitar" (Mt.25, 36). Así de sencillo. Jesús no dice: "Yo fui el preso que había pedido perdón por los crímenes cometidos." Jesús no dice simplemente que hay que tratar bien a los presos. Jesús dice que él es el preso encarcelado, y por eso podemos afirmar con la madre Teresa que lo que hacemos a las personas encarceladas, lo hacemos a Dios.

Tomando en cuenta las palabras de la madre Teresa, nos preocupa mucho ver cómo los medios de comunicación están alimentado un sentimiento exacerbado a favor de la pena de muerte aquí en Guatemala. Por un lado estamos asustados al ver que los linchamientos ya se están haciendo cosa de cada día. Y por otro un matutino presentaba recientemente en su portada la foto de la camilla para aplicar la inyección letal, pidiendo a la población que se compadezca de la camilla que se encuentra en estado de deterioro por falta de uso. ¿No nos damos cuenta que esta sed de sangre en torno a la pena de muerte no se distingue mucho de la misma sed que parece enloquecer a los que optan por la vía de una justicia por linchamiento?

Cuando los medios de comunicación tratan de crear compasión por una camilla de ejecución, olvidándose del mandato de extender una mano compasiva al pecador y al encarcelado, los medios se convierten en instrumentos de mentira y no de verdad. El nivel de crimen en Guatemala no se ha bajado, aún con el bombardeo de noticias a favor de la pena de muerte. ¿No nos parece tiempo de optar por un camino distinto? La verdad, quiérase o no, es que los "malos" que queremos ejecutar son seres humanos como nosotros, seres humanos que se han equivocado de camino ciertamente. ¿ Cómo sería Guatemala si pusiéramos nuestros esfuerzos en la rehabilitación de los criminales en vez de la camilla de ejecución?

Fr. Brian Pierce, OP, Parroquia Santa María Cahabón, Alta Verapaz