ĄCYBERSOLIDARIDAD!

 Propuestas Alternativas y Pensamiento Crítico


FUERZA LABORAL EMERGENTE

Superada, por absurda, la teoría del "fin de la historia" de Fukuyama, es interesante la reflexión del decano de la facultad de empresariales de la universidad de Yale, Jeffrey E. Garten, antiguo ministro de Comercio Exterior norteamericano.

Sostiene que diez grandes países del ex Tercer Mundo van a dar al traste con el orden económico impuesto por Estados Unidos después de la guerra fría. Argentina, Brasil, México, China, India, Indonesia, Corea, Polonia, Turquía y Africa del Sur van a ser los protagonistas en la próxima década con Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. No así Rusia.

Son países con grandes poblaciones cada vez más preparadas en el uso de la nueva revolución tecnológica de la información y de las telecomunicaciones. Ya constituyen para los Estados Unidos un comercio más importante que Europa y Japón unidos. Pero, sobre todo, poseen una fuerza descomunal: mil quinientos millones de jóvenes trabajadores preparados que no cuestan más que diez dólares por día, es decir, diez veces menos que en los tres grandes actuales.

Su productividad será imbatible en el gran mercado mundial, pues no tienen las cargas salariales y sociales de sus competidores y pueden desarrollar un modelo alternativo.

Con la caída del muro de Berlín, en 1989, el mundo sufrió un colapso del equilibrio estratégico que se mantenía desde el final de la Segunda Guerra Mundial. A los países industrializados de Occidente que se apoyaban en un sistema democrático se llamó el Primer Mundo, por oposición al sometido a la influencia de la URSS que se englobaba bajo la denominación de comunista. Sólo después de su desmoronamiento se comenzó a utilizar el eufemismo de "socialismo real", es decir el que se fue al traste ahogado en sus propias contradicciones.

El marxismo había estudiado las contradicciones del capitalismo con cierta lucidez pero, una vez que los marxistas leninistas alcanzaron el poder, lo transformaron en un capitalismo de Estado dando lugar a un totalitarismo sólo comparable en su inhumanidad al nacionalsocialista y fascista que surgieron apoyados por las fuerzas capitalistas más reaccionarias. Aquí no cabía contradicción pues el capitalismo con sus monopolios desalmados es la corrupción de la economía de mercado, como el comunismo lo es del auténtico socialismo democrático.

De ahí que sea tan lógico sentirse a igual lejanía de uno como de otro ya que ambos son contrarios a la dignidad del ser humano.

Los sociólogos y estudiosos dieron en llamar Tercer Mundo al que emergía de los antiguos imperios coloniales en los cuales se apoyaban los otros dos para llevar a cabo su famoso "desarrollo", esto es, arrollando a los demás por la necesidad imperiosa de seguir explotando sus "recursos" materiales y humanos. (Así denominan a las riquezas naturales y a la mano de obra que han convertido en mercancía).

De la andadura de estos pueblos explotados, que se atreven a calificar de "países en vías de desarrollo", tenemos cumplida noticia en los medios de comunicación con sólo seguir la marcha de las guerras y de las hambrunas impuestas por los nuevos colonizadores del llamado pensamiento único que no soporta la crítica más elemental. Baste con señalar que para que fuera viable el pretendido desarrollo, con arreglo a los cánones que dominan en el Norte sociológico, haría falta un Quinto mundo para que ellos también pudieran explotarlo. No existe. Por eso no salen las cuentas.

Tenemos un Cuarto mundo, el cinturón de hambre y miseria de las grandes ciudades, pero a este lo consideran como una desgracia, con mala suerte o, la "natural" tasa de pobreza a causa de su vagancia. Los pobres se lo ganan a pulso como los ricos que "hacen" beneficencia y planes de desarrollo se ganan el cielo, ya que invierten en futuros.

La prudencia exige tener en cuenta esta realidad emergente y abrirnos a un mestizaje cultural y social que supere el actual sistema basado en la injusticia y la prepotencia. Quizá, como decía el Jefe Seattle, hayamos entrado en la fase de supervivencia amenazada por la imparable bomba social de que nos habló Butros B. Galli, con la clarividencia que le ocasionó el ser desterrado de la Secretaría de las Naciones Unidas.

José Carlos García Fajardo

Madrid 11 febrero 1999