Contenido

    Economía Indígena

         Recuadro 2.4 Industria, comercio y moneda

            Recuadro 2.5 Economía indígena y economía nacional

    Día de mercado como institución cultural

    Red de mercados

Economía Indígena

El profesor Tax describe la economía indígena guatemalteca, que él estudió hace medio siglo, de la siguiente manera:

"No hay máquinas, fábricas, ni corporaciones. Cada uno constituye su propia firma y trabaja tesoneramente para sí mismo. Se encuentra dinero en pequeñas denominaciones. Se comercia con lo que los hombres cargan a la espalda. Hay empresarios libres y competencia, y allí está también el lugar impersonal del mercado. Todo ello existe en la economía rural. Empero, el comercio se lleva a cabo sin créditos y la producción sin máquinas."

Tax observó maravillado cómo funcionaba el sistema de mercado a pesar de carecer de la institución del crédito y de la tecnología. Pero también fue testigo de la pobreza de la gente, la cual explicaba como consecuencia de las carencias antes mencionadas:

"La diferencia entre una gente pobre y una rica es la que existe entre la mano y la máquina, entre el dinero y el crédito, entre el comerciante y la firma comercial, y que todas ellas son diferencias entre la economía moderna y la economía primitiva subdesarrollada."

Tax, en su estudio pionero, califica la cosmovisión indígena como mágica o primitiva, y opina que la cultura maya posee "instituciones que recuerdan en microcosmos a las de la gran sociedad." Pero considera que esas instituciones y cosmología "están separadas de los procesos de ganarse la vida [...], por tal razón las instituciones nos importan poco en una descripción de la economía; por la misma razón, para describir su economía [la indígena], es posible emplear los mismos términos que se usan para describir la nuestra [la occidental capitalista]." En cambio, los enfoques contemporáneos (de carácter interdisciplinario) sí le otorgan importancia a la cosmovisión y al sistema de valores en la descripción de la economía de determinada cultura.

Por otro lado, recientemente, sin adelantar opinión sobre el sistema económico de los indígenas, y sus resultados en materia de bienestar, Murakami se limita a mencionar al inicio de su trabajo la justificación del estudio de los mercados:

"A través de la investigación, me di cuenta que los mayenses le dan mucha importancia a las actividades del comercio... Por eso, al no hablar de la actividad comercial no se podría comprender a la sociedad mayense."

En la actualidad, parece evidente la existencia de formas propias de la economía indígena; las que, a su vez, se encuentran inmersas en esquemas económicos occidentales. Más que una contradicción entre ambas manifestaciones, parece existir complementariedad. Pero, mientras, hay quienes opinan que esas economías indígenas tradicionales pueden constituirse en una alternativa al sistema capitalista occidental; también hay quienes, por el contrario, consideran que es necesario asumir las instituciones occidentales para elevar el nivel de vida de los indígenas, lo que implicaría, según ellos, abandonar los elementos culturales que impidan dicho cambio.

Ante tales posturas es importante plantearse las siguientes preguntas: ¿Existen, entre la cultura occidental - capitalista y la cultura maya, valores contradictorios que han obstaculizado la dinámica del mercado a costa del subdesarrollo de los pueblos indígenas? ¿Será, por ejemplo, que la lógica capitalista, que se basa en el individualismo y establece relaciones de dominio sobre la naturaleza, es incompatible con los valores indígenas que incluyen a la comunidad, privilegian la reciprocidad y establecen relaciones de armonía con la naturaleza? ¿Qué otros valores éticos, distintos a los occidentales envuelven la actividad económica de los indígenas? Este aspecto, sobre los valores mayas y su influencia en la dinámica económica, se abordará más adelante.

Recuadro 2.4

Industria, comercio y moneda

Los oficios de los indios eran olleros y carpinteros, los cuales, por hacer ídolos de barro y madera, ganaban mucho. Había también cirujanos o, por mejor decir, hechiceros, los cuales curaban con yerbas y muchas supersticiones; y así de todos los demás oficios. El oficio que más inclinados estaban es el de mercaderes llevando sal, y ropa y esclavos de tierra de Ulúa y Tabasco, trocándolo todo por cacao y cuentas de piedra que eran su moneda, y con ésta solían comprar esclavos y otras cuentas finas y buenas [...] y tenían por moneda y joyas otras hechas de ciertas conchas coloradas, y las traían en sus bolsas de red que tenían, y en los mercados trataban todas cuantas cosas había en esa tierra. Fiaban, prestaban y pagaban cortésmente y sin usura, y sobre todos eran los labradores y los que se ponen a coger el maíz y las demás semillas, las cuales guardan en muy lindos silos y trojes para vender a su tiempo.

Fuente: Fray Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, (México: Purrúa, 1986), pp. 39-40. Los relatos corresponden al año 1560.

La hipótesis que Sol Tax trata de demostrar a lo largo de su trabajo es que la economía indígena de Guatemala cumple con todas las características del modelo capitalista pero se encuentra en una etapa primitiva. Incluso considera poco relevantes las diferencias culturales y explica el fenómeno de la pobreza como consecuencia de la escasa y rudimentaria tecnología con que cuentan los indígenas. Es interesante seguir su cuestionamiento sobre el sistema económico de mercado:

"Como todos sabemos, es popular la teoría que dice que el libre funcionamiento del sistema de la economía, que permite a cada individuo perseguir su propio interés en competencia con otros, es el sistema que a largo plazo produce la mayor riqueza en la comunidad. El mercantilismo fue embestido, porque interfirió con el libre comercio y la libre competencia, frenando la acumulación de la riqueza de la nación; y frecuentemente cualquier planificación gubernamental es lamentada, porque se aduce que nuestro alto nivel de vida es resultado del vigoroso individualismo de la libre competencia, así como del libre funcionamiento de las leyes de la oferta y la demanda. [Sin embargo,] a la luz de esa teoría, [se podría hacer] una sencilla pregunta: ¿por qué esta región de Guatemala, que se aproxima tanto a la economía de competencia libre - donde el vigoroso individualismo no se ve estorbado por el expediente gubernativo, ni por los sindicatos de trabajadores o de patronos - es tan pobre y tiene un nivel de vida tan abismalmente bajo? Allí donde debiera haber riqueza, el salario por un día de trabajo es de diez a quince centavos. La población, al iniciarse el segundo tercio del siglo XX, vive sin asistencia médica, sin más luz que la del fogón que la ahuma, la de las antorchas de ocote, o la de una pequeña lámpara de hojalata con kerosene; la tasa de mortalidad es alta; la dieta es insuficiente y la mayoría de la gente no puede conseguir más que media libra de carne a la semana. [...] Las escuelas casi no existen; los niños no pueden ser dispensados del trabajo en los campos. [...] La vida significa ante todo trabajo duro. [...] La persona vive con un precario margen de seguridad, y la diferencia entre la riqueza y la pobreza depende de una leve racha de mala suerte."

Ante esa realidad, Tax se vuelve a preguntar: "¿por qué el hecho de que todo el mundo trabaje esforzadamente en provecho propio, y busque llevar al máximo sus propias recompensas no ha tenido el efecto de crear riqueza para todos?" Su respuesta es la siguiente:

"La principal razón estriba en que la tecnología de la región [...] es inferior. [...] Lo que parece faltar en Guatemala es el comienzo de la acumulación de conocimientos técnicos, los cuales eventualmente dan por resultado el mejoramiento de los niveles materiales de la vida. [...] Tal conocimiento podría ser difundido desde el exterior. [...] El mejoramiento no será efecto del sistema económico, como tal, sino del mejoramiento de los instrumentos de producción y de comunicación. [...] [Por lo cual concluye que:] si los economistas hubiesen vivido, no en Europa ni en los Estados Unidos, sino en el oeste de Guatemala durante los últimos doscientos años, no habrían adjudicado a la libre competencia la gloria que el progreso tecnológico ha alcanzado. Por supuesto, si hubiesen vivido en Guatemala no habrían sido economistas, sino buhoneros de mucha empresa."

Lo más interesante del planteamiento de Tax, realizado hace más de medio siglo es que, a pesar de los avances tecnológicos a los que ha tenido acceso la economía guatemalteca, aún persiste el problema de la pobreza (muchas personas no tienen acceso a los servicios básicos de salud, ni cuentan con energía eléctrica, la mortalidad infantil continúa siendo alta y la desnutrición no se ha erradicado, mientras que el sistema educativo deja sin atención a más de medio de millón de niños al año). Consecuentemente, siguiendo su razonamiento, se podría afirmar que el sistema económico no ha tenido el éxito esperado. Sin embargo, antes de aceptar esta afirmación se hace necesario realizar importantes distinciones a lo largo de la historia, y en el ámbito microsocial (las comunidades indígenas) y macrosocial (sobretodo con relación a las características de la economía nacional).

Hace falta en el análisis de Tax la perspectiva histórica del problema. Desde la conquista, las instituciones que se impusieron a los indígenas se caracterizaron por establecer y perpetuar un sistema económico mercantilista (dirigido por la Corona Española) y un sistema político esclavista (organizado por los peninsulares y criollos que dominaban). Ante semejante opresión, sostenida por un gran poder coercitivo, es comprensible que los indígenas no pudieran desarrollar su economía, evolucionar en sus propias condiciones institucionales y tecnológicas que les permitieran elevar su nivel de vida. Aunque la intervención perniciosa del gobierno sólo fue cambiando de modalidades, como se resume en el anterior apartado sobre los antecedentes históricos, parece evidente que el mercado indígena logró sobrevivir y que dicha continuidad obedece a que ha sido una institución efectiva para favorecer las condiciones de vida de la población o, al menos, ha funcionado como un mecanismo de alivio a su situación de pobreza.

Posiblemente, a nivel microsocial la economía indígena posea las características fundamentales de un sistema de libre mercado, pero cuando se observa todo el conjunto de la sociedad (el Estado - Nación) se descubre que el sistema económico predominante ha sido el mercantilista. Este sistema, heredado de la colonia española y perpetuado por los criollos de la República, se ha caracterizado por gobiernos no democráticos que conceden privilegios de todo tipo a los grupos que ejerzan mayor presión. El resultado ha sido una economía cerrada que sólo beneficia a los industriales y comerciantes que gozan de las barreras legales impuestas a la competencia internacional. El indígena, por su parte, no sólo se ha enfrentado a la ausencia de libertad de comercio, sino también a la decisión dictatorial de los grupos con el monopolio del poder político (y económico) de proveer las condiciones para que los indígenas no tuvieran otra alternativa más que la de ofrecer su fuerza de trabajo con salarios muy bajos. Por acción y por omisión, las autoridades (y el poder detrás del trono) han promovido un exceso de oferta de mano de obra no calificada, a sabiendas que eso genera menores salarios. Por omisión abundan los ejemplos: los gobiernos nunca han proveído eficientemente los bienes públicos como la educación, la salud y la infraestructura (no porque a priori el gobierno sea ineficiente, sino porque no le ha interesado serlo: ¿para qué educar a los indios si sólo se les necesita para cortar café?). Como ejemplo de acciones deliberadas se tienen las legislaciones contra la vagancia y el reclutamiento forzoso. Sin la posibilidad de acumular capital humano, sin la posibilidad de decidir libremente sobre el destino de su trabajo, ¿qué oportunidad de mejorar su nivel de vida han tenido los indígenas guatemaltecos? Además, hay que añadir las expropiaciones y la represión política de la que han sido víctimas.

En síntesis, el potencial de una institución cultural como los mercados indígenas (nivel micro) no ha podido desarrollarse al máximo (independientemente de si en ella predominan los elementos propios de la cultura maya o los componentes fundamentales de una sistema de libre mercado), debido a que los indígenas de Guatemala no han contado con uno de los más preciados derechos de todo ser humano: la libertad. Simplemente no han gozado de libertad política, económica, ni religiosa (nivel macro). Sus otros dos elementales derechos han sido violados repetidas veces a lo largo de la historia: el derecho a la propiedad y el derecho a la vida. La pobreza que se observa en Guatemala parece tener sus raíces sumergidas en está realidad histórica, que sugiere como más adecuado el término empobrecimiento, porque la situación de pobreza es el resultado de un continuo proceso de exclusión en todos los ámbitos de la vida nacional.

Recuadro 2.5

Economía indígena y economía nacional

Las comunidades mayas de Guatemala han estado vinculadas a la economía nacional a través de la producción de bienes de consumo e intercambio. Además, la población maya ha sido la principal fuente de mano de obra agrícola.

La mayoría de la población maya hablante se dedica a las diferentes facetas de la agricultura. [...] Varios agricultores cultivan, además del maíz otros productos que se comercializan a nivel local o regional. Estos cultivos, primeramente, se desarrollaron para abastecer poblados españoles, como el caso de Santiago de los Caballeros [hoy Antigua Guatemala]. Las comunidades situadas a su alrededor tienen una larga tradición agrícola comercial, pues desde la época colonial abastecieron a los habitantes de esa ciudad; San Antonio Aguas Calientes es una de estas comunidades y se dedica al cultivo de hortalizas.

Actualmente, existen algunas comunidades mayas que se especializan en la producción de hortalizas o frutas. El cultivo de estos productos se realiza en las tierras más fértiles y cercana al pueblo; requiere mayor inversión en fertilizantes, abonos y mano de obra. [...] Estos productos se venden, al por mayor, a intermediarios del pueblo o de otras comunidades que los revenden en los mercados de la ciudad de Guatemala, en la Costa Sur, Tapachula, México y El Salvador.

Fuente: Instituto de Lingüística, Tradición y Modernidad, (Guatemala: Universidad Rafael Landívar, 1993), pp. 207-224

Día de mercado como institución cultural

"Cada madrugada, en centenares de localidades de nuestro país, miles de gentes se aprestan para concurrir a los mercados tradicionales, lo mismo como vendedores o compradores [...] Al hacerlo, en buena medida, repiten acciones y costumbres centenarias. Los cronistas españoles de la conquista, con más asombro que comprensión, nos legaron vívidas descripciones de los mercados prehispánicos. Muchos de sus elementos persisten todavía, desde las mantas que sombrean a los productos y la concurrencia, secuencias y patrones en el ordenamiento del espacio, hasta formas de empaque y presentación de las mercaderías que en buena proporción son autóctonas."

El llamado día de mercado (o día de plaza), es una institución cultural de los pueblos mayas que involucra, al menos, cuatro dimensiones:

  1. Temporal: es un día específico de la semana, en el que durante varias horas se reúnen cientos de vendedores y compradores, es efímero en este sentido, pero también es cíclico pues se repite continuamente en el tiempo.
  2. Espacial: ocurre en un lugar concreto, es un sitio específico a donde todos saben que deben acudir. Este espacio físico no sólo convoca por su importancia comercial, sino también porque adquiere hasta un carácter ritual (es como un sitio místico, con cierta sacralidad).
  3. Impersonal: donde acontece el funcionamiento de los mecanismos de mercado. Oferta y demanda se traducen en un sistema de precios que refleja las preferencias de los agentes económicos y la escasez relativa de los bienes y servicios que son intercambiados. En todo caso, esta dimensión es lo único puramente económico cuya importancia relativa habría que determinar por medio de investigaciones más profundas.
  4. Social: más que una concentración de personas para realizar actividades mercantiles, el día de mercado es la oportunidad más importante de la semana para interactuar socialmente, las personas aprovechan el tiempo y el espacio del mercado para realizar otras actividades importantes (trámites municipales, visita religiosa, charla con los amigos o familiares del municipio aledaño).

La principal función del día de mercado, desde el punto de vista económico, ha sido la venta al menudeo, directamente a los consumidores; facilitando el intercambio directo de bienes entre una aldea u otra. En la actualidad, siguiendo la clasificación de Diskin y Cook, en los mercados indígenas del Altiplano persisten dos tipos de transacciones:

  1. Intercomunales. Aldea - mercado: las ventas son realizadas directamente por el productor, quien traslada sus productos desde la aldea hasta la plaza. Mercado - mercado: cuando participan intermediarios que compran en un mercado determinado (donde adquieren barato) para llevar a otra plaza cercana (donde venden caro).
  2. Interregionales. Cuando se comercia con mercancías procedentes de lugares lejanos, de otras regiones. Este tipo de transacciones ha tenido gran importancia en el sistema tradicional de mercados, desde tiempos prehispánicos, con el cacao, por ejemplo.

Ambos tipos de transacciones, que acontecen en un mercado específico, constituyen el punto de partida para iniciar el análisis del complejo sistema de redes que existen entre los mercados regionales.

Red de mercados

Las investigaciones de Murakami han confirmado las observaciones de Tax respecto a la existencia de complejas redes de mercados indígenas en el Altiplano Occidental de Guatemala. Dependiendo del número de habitantes por municipio, así es el tamaño de los mercados regionales. Los mercados de Tecpán y Sololá, por ejemplo, son considerados como principales porque en ellos se reúnen entre 1,000 y 2,000 comerciantes y en torno a ellos gira la actividad de otros mercados de menor tamaño. Un vínculo importante entre los diversos sitios de mercado es el día en que se establecen las ventas en la plaza de cada lugar. Pues la rotación que se da entre los días de la semana facilita las giras de los comerciantes entre uno y otro mercado. Este fenómeno ha sido denominado plazas cíclicas, por los antropólogos Diskin y Cook.

Mientras que el jueves es día principal de mercado en Tecpán, por ejemplo, en Sololá es el viernes. Lo que permite a los comerciantes trasladarse de un lugar a otro, ya sea para terminar de vender su producto o para vender en uno lo que se compró en el otro. Sin embargo, la relación con otros mercados no se limita al Altiplano, también existe una constante relación con la Costa Sur y el Oriente del país. Ese es el caso del señor Juan Martín, proveniente de San Antonio Palopó, vende verduras en Tecpán y se abastece en el mercado La Terminal de la ciudad de Guatemala donde compra vegetales provenientes del Oriente del país (chile pimiento, pepinos) y frutas provenientes de la Costa Sur (limones, mangos), dependiendo de la temporada. Además, lo que no puede vender el jueves en Tecpán lo ofrece el viernes en el mercado de Sololá.